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lunes, 23 de abril de 2012

Ocurrencias, remedios y creencias


Ayer domingo 22 de abril, salió en la Revista Dominical un artículo llamado Sin remedio para la risa y lo quiero compartir aquí por si alguien no lo leyó.

De lo que trata es sobre pacientes que llegan a ver al médico y los sorprenden con ocurrencias, remedios y creencias que dejan atónitos a más de uno, cuando uno lee el artículo le causa gracia pero luego hay que pensar que es una realidad que no vemos en donde todavía existe ignorancia sobre ciertos temas.

Les voy a dejar las cinco historias que me parecieron más impactantes y alguna que otra chistosa, para que ustedes también puedan reírse y también les recomiendo leer el artículo, está interesante.
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Foto de La Nación. Este es un té de condón, ideado por un paciente como método anticonceptivo. Foto: Adrián Arias
Primera historia
¿Un embarazo? ¡Jamás! ¿Cómo podría ser eso si ella, religiosamente, se tomaba cada noche su té de condón?

Sí, ¡té de condón! Preparado con un preservativo de látex lubricado y bien hervido en agua, para asegurar su “amarre”. La mujer bebía aquella extraña infusión con fe y confianza, segura de que el tecito la protegería de los inquietos espermatozoides de su marido.
Segunda historia
Un hombre que apenas respiraba llegó a la sección de Emergencias del hospital de Golfito. “¡Me tragué los dientes!”, le dijo al doctor Eduardo Rodríguez Murillo, el médico de turno. En efecto, su sonrisa tenía un par de bajas en la delantera y las prótesis dentales probablemente estaban en las profundidades de su organismo. “Lo mandé a hacerse una radiografía, pero el paciente no volvió. A los tres días, me lo encontré y me dijo: ‘Doctor, ¿se acuerda de mí? Yo soy el de los dientes. No ve que ese día me comí un banano y me sentí mejor’. Le pregunté qué hizo los dientes y contestó: ‘¡Diay, aquí los ando puestos! Es que, como uno es pobre, los cagué, los lavé y me los volví a poner’”, cuenta el especialista.
Tercera historia
Al consultorio de la doctora Alicia Cajina Vázquez, en la Clínica Central, una señora que aseguraba tener “lombrices en la panza”, sacó del bolso un papel higiénico con las heces, para enseñarle a la doctora que, en efecto, “tenía bichos”.
Cuarta historia
Los malentendidos al utilizar términos médicos son frecuentes. Un grupo de enfermeras del hospital San Juan de Dios, recuerdan a una mujer mayor a quien el doctor le pidió que expulsara las flemas. El término médico para describir esta acción es “esputar”. Por eso, el doctor le decía: “¡Señora esputa!’, y esta respondió con verguenza: “La verdad sí era puta, pero cuando estaba jovencita. ¡Por favor no le diga a mi marido!”.
Quinta historia
Otro de sus términos estrella es “culito nuevo”, para hablar con los pacientes a quienes les practicaron una ostomía (orificio de salida artificial en la pared abdominal para facilitar la salida de los productos de desecho del organismo). “Yo les digo que ahora tienen un culito adelante, en vez de tenerlo atrás”, agrega Aguilar.
Espero que por lo menos les haya hecho gracia alguna, y recordar que hay que reconocer con quien hablamos y hablar con las palabras correctas para que haya una buena comunicación.

Visto en: Revista Dominical. Sin remedio para la risa

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4 comentarios:

El del té de condón me mató de la risa

Ay la señora que le lleva las lombrices al doctor jajajajajaja ay Dios me puede dar un mal de risa! xD

senora esputa??? ... jajaja

jajajajajaajajajajaja q bueno

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